¿Estás listo para ofrecer la otra mejilla?

La orden es inusual, radicalmente diferente de lo que esperamos. Va en contra de la naturaleza de lo que consideramos valioso y no aprobado por la sabiduría popular. Siempre nos preocupan las ventajas personales y la aplicación de una retribución legalmente apropiada. Aquí Jesús nos sorprende con lo inesperado, lo antinatural. Analizamos el pasaje en su contexto cultural.

1. problema de la violencia: Mateo 5:38-43 es parte de un largo discurso que aborda el comportamiento esperado por los que pertenecen al Reino de Dios (Mateo 5:1-7 y 29). Esta singular obra literaria comienza con una antítesis: “oíste lo que se dijo: ojo por ojo, diente por diente. Yo, sin embargo, os digo: no se resistan a los malvados; Pero el que te hiere en la mejilla derecha, también devuelve el otro “(Mateo 5:38-39). Jesús se refiere a la ley de represalias en el Antiguo Testamento (Éxodo 21:24; Levítico 24:20; Deuteronomio 19:21). La intención de esta ley era imponer límites al deseo humano de revancha introduciendo el principio de equivalencia; El castigo debe ser proporcional al crimen. A nadie se le permitía matar a una familia entera por el hecho de que alguien de la familia mató a uno de sus miembros.

Jesús elevó la ley a un nivel más alto, revelando su propósito final, esto es, eliminando la violencia. La eliminación de la violencia en la sociedad comienza con los seguidores de Cristo. Radicalizó su oposición a la violencia, diciendo: “no resistas a los malvados”. El verbo “resistir” significa “estar en contra” o “oponerse” de manera confrontativa. Cuando los cristianos se convierten en objeto de acción maligna, se espera que no reaccionen de la misma manera. Este es un tipo de resistencia pasiva; Resistiendo el mal sin represalias.

2. la oposición a la violencia: Jesús luego se encendió para ilustrar lo que él estaba tratando de decir. Dio tres ejemplos. Ten cuidado con el primero: “cualquiera que te lastime en la mejilla derecha, a su vez el otro también.” La referencia al acto de afrenta es un puño cerrado, no sólo un asalto físico. En algunos casos, ofrecer la otra cara puede ser un acto desafiante y provocativo de más violencia. Nuestra respuesta natural al insulto o ataque es la represalia. Jesús dijo que deberíamos ofrecer la otra mejilla. Esto significa que los cristianos deben abandonar su derecho a la represalia, es decir, la violencia frenada por la dimisión del derecho legal a “defenderse”. La violencia debe terminar y tenemos un papel que desempeñar en la consecución de este objetivo. La segunda Ilustración es: Si una persona no puede pagar una deuda, se le exige renunciar a su túnica. La ley le permitía tomar la túnica como peón de la deuda (Éxodo 22:26-27). Pero eso no parece ser el caso aquí. El individuo es objeto de abuso social – ¿Cuáles son las opciones? Jesús dice, “¡ Dale incluso tu ropa interior!” La idea es no tener represalias bajo ninguna circunstancia, aunque signifique una profunda humillación.

La tercera ilustración se extrae del servicio militar. Los soldados romanos ocasionalmente obligaban a civiles a realizar ciertas tareas (Mateo 27:32). La reacción natural del judío sería resistir al opresor, pero Jesús ordenó a sus seguidores hacer lo inimaginable: ir con él no sólo el requisito de una milla, sino dos millas; Para utilizar la situación como una oportunidad de servicio, no represalias.

3. actitud proactiva: el tercer ejemplo es muy positivo, infiriendo que debemos evitar convertirse en objetos de violencia, actuando pacíficamente. Debemos hacer todo lo que podamos para dar a los necesitados y prestar a aquellos que no puedan devolver el dinero (Mateo 5:42). Estas son algunas de las maneras de vencer la violencia en la sociedad y en nuestras vidas. Así es como funciona el amor.

Esto significa que no sólo debemos evitar situaciones de violencia, sino huir de ellas. Jesús no quiere que nos conviertamos en víctimas porque creemos que sí. Por ejemplo, si su cónyuge es agresivo, usted tiene que continuar en esta situación, usted tiene que “ofrecer la otra cara.” El ciclo de violencia puede romperse si no hay represalias, por servir a otros y huir de un ambiente violento.

Ser proactivos. Ofrezca la otra mejilla.

Angel Manuel Rodríguez (a través del mundo Adventista)

 

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