EL LENGUAJE DE LAS LÁGRIMAS EN LA ACTUALIDAD
EL LENGUAJE DE LAS LÁGRIMAS EN LA ACTUALIDAD
EL LENGUAJE DE LAS LÁGRIMAS EN LA ACTUALIDAD

¡Creador del cielo y de la tierra, rey de las estrellas y átomos, Señor del macro y micro, Tú que moras en la eternidad y cuyo nombre es Santo, bendito ser del amanecer al atardecer, de la eternidad a la eternidad, de norte a sur, de este a oeste, de las profundidades a las alturas, de los agujeros negros a las galaxias iluminadas!

Desde Tu trono en el templo del Cielo, rodeado de millones de ángeles, echa tu mirada sobre este pequeño planeta dominado por agentes nanométricos del mal.

Inclina los oídos y oye las respiraciones jadeantes de los pacientes con mínima saturación e hipoxia silenciosa en busca de aire precioso.

En estos tiempos terribles, cuando la gente se queda sin un ritual de despedida, recuerda a los más de 3 millones de víctimas del virus y escribe los nombres de los santos en Tu memorial.

En un escenario de distopía, sana al pueblo, sana la Tierra, renueva la creación.

En esta era de conspiración y negacionismo, nos libera de la reversión de la realidad y de los discursos de la estupidez.

En la erupción que evidencia que no tenemos control sobre nada, nos ayuda a percibir nuestra transigencia.

Sé nuestra esperanza en medio de la desesperación, nuestra paz en medio de la inquietud, nuestra certeza en medio de la incertidumbre.

Guía a los investigadores y bendice a aquellos que arriesgan sus vidas para superar la enfermedad.

Dirige a los gobernantes para que tengan visión, sabiduría, sentido de la justicia y un poco de humanidad.

Además de aquellos que no tienen techo, refugio y amor, recuerden a aquellos que no pueden trabajar desde casa y necesitan enfrentarse a colectivos llenos de gente.

Transforma nuestras donaciones y acciones en pan de trigo para los desnutridos y en ofrecer el Pan de Vida a los hambrientos.

Cesa la peste para mostrar Tu gloria, si ese es tu propósito, porque Ves lo invisible, logras lo imposible y cambias lo irreversible.

Sana las abrasiones y utiliza el pañuelo del futuro para limpiar las lágrimas del presente.

Enséñanos a decir” el Señor le ha dado, el Señor lo ha llevado; alabado sea el nombre del Señor” y “pásame esta copa, pero no hagas lo que yo quiero, sino lo que tú quieres”.

Haz que la catástrofe triunfe y bendiga la maldición, porque puedes construir cosmos en el caos, cultivar flores en el desierto, quitarte la vida de la muerte.

Derrama sobre nosotros tu Espíritu, la Bendición sobre todo las bendiciones, para dar vida a aquellos que tienen la muerte solo por su compañía.

Guíanos con seguridad a través del territorio desconocido del futuro, usando el GPS de profecía.

En todas las circunstancias, ¡que encontremos refugio en la Roca eterna, bajo vuestra mano!

Tal vez esta oración imperfecta es pastel en tus ojos, pero combina las letras y crea la trama que te parece agradable. ¡Que se levante a Ti en el incienso del sacrificio, en la huida de los ángeles, en el gemido del Espíritu!

Creador del Universo, Señor de

soberano de los pueblos, que prevalezca Tu justicia y que tu reino sea definitivamente establecido.

¡Que esta oración tenga un efecto mariposa, despierte conexiones y ayude a luchar contra el mal!

En el Nombre por encima de todos los nombres, la A y la Z, el Primero y el Último, el Rey de reyes y Señor de los Señores, el Indescriptible, el Indiscutible, el Incuestionable, el Superlativo, el Conquistador de la Muerte y el Dador de la vida, oramos. ¡Amén!

Marcos De Benedicto (a través de la revista Adventista)